La lista podría ser interminable. Lógicamente unos son más graves que otros.
Lo cierto es que hay algunos errores que son más frecuentes y cuyas consecuencias en caso de incidente, podrían ser nefastas, incluso podría peligrar la continuidad de la actividad. Según el ramo y tipología del riesgo, los errores más frecuentes e importantes podrían ser algunos de los siguientes:

En los seguros de impago de facturas.

En ocasiones las empresas tienen al mismo cliente factorizado sin recurso con su banco y al mismo tiempo mantienen una cobertura de seguro de crédito con su aseguradora de crédito. En estos casos es crucial dejar claro que facturas de ese mismo cliente corresponden al factor y cuáles al asegurador, y comunicarlo a ambos interesados, ya que en caso de impago podrían alegar concurrencia de seguro que está excluido por contrato.Por otro lado, si se decide contratar una póliza de segunda capa con un asegurador distinto para garantizar el exceso de riesgo que no cubre la primera póliza, es muy relevante tener el consentimiento expreso del asegurador de la primera capa para no tener problemas en caso de siniestro.

En los seguros de ciberseguridad.

Es importante que el cuestionario inicial que forma parte del contrato de seguro se haya cumplimentado con rigor por la persona experta en ciberseguridad junto con el/los administrador/es de la sociedad para de esta forma evitar errores de interpretación de las preguntas de dicho cuestionario que mezcla cuestiones técnicas y de gestión.
¡Ojo! Con el pago del rescate por el secuestro de datos: RANDSONWARE (algunas aseguradoras no lo cubren) , así como por la suplantación de identidad y el ciber crime que tampoco está amparado en muchos contratos de seguro.

En los seguros de daños materiales.

Más que un error habitual, yo diría “un cáncer” en los siniestros de seguros de daños es la aplicación de la regla proporcional: infraseguro. Sucede cuando el valor real (si fuese este el criterio de valoración elegido) de los bienes asegurados están muy por encima de los capitales asegurados. Esta circunstancia suele darse porque no se han revisado las sumas aseguradas en años o se han hecho ampliaciones importantes de las instalaciones que no han sido comunicadas. Por ejemplo, si en una póliza hay un capital asegurado de un millón de euros y producido el siniestro se constata que el valor de los bienes es de dos millones se aplica una regla proporcional del 50% (1 millón /2 millones) y en consecuencia el asegurado recibe una indemnización del 50% de los daños que sufra.

En los seguros de responsabilidad civil.

Es muy importante delimitar con precisión el perímetro de riesgo del asegurado incluyendo todo su entramado empresarial, matriz, patrimoniales, filiales, sociedades hermanas, actividades aseguradas, facturación declarada y países en lo que trabaja directamente o vende. Por ejemplo el asegurador podría rechazar una reclamación por un producto defectuoso en Estados Unidos si no se establece en el contrato que hay ventas a Estados Unidos y por qué importe. También podía rechazar una indemnización por una actividad no mencionada en el contrato de seguro.
¡Ojo! con la cobertura para las posibles reclamaciones por daños sin que haya habido daño personal o material (daños patrimoniales puros). En ocasiones se da esta circunstancia y solo habrá derecho a la indemnización en caso de incidente si se recoge dicha cobertura en el contrato y muchas aseguradoras no lo amparan.

En los seguros de responsabilidad civil de directivos y altos cargos.

Un error habitual es no delimitar correctamente el perímetro de riesgo en cuanto al entramado empresarial: matriz, filiales y sociedades hermanas.
También se produce el error de establecer un periodo informativo inferior a 4 años, que es el plazo de prescripción para reclamaciones por daños producidos por decisiones erróneas de los directivos.

Olvidos en comunicaciones.

Trata de evitar cualquier obligación de comunicar, por ejemplo, comunicar las ventas todos los meses en tu seguro de facturas impagadas; comunicar el aumento de capital asegurado en tu póliza de daños porque has comprado una máquina nueva; comunicar las nuevas personas aseguradas en un colectivo de vida/accidentes.
Lo interesante es que los contratos tengan la cláusula de cobertura automática sin necesidad de comunicar y que al final de la anualidad se regularice, y así no correr el riesgo de que se te olvide, se produzca el incidente y no exista cobertura.

• En los seguros de transportes de mercancías.

Para garantizar la correcta cobertura es imprescindible indicar correctamente las mercancías aseguradas, incluyendo todas aquellas accesorias o de actividades auxiliares. También, cuando se transporten mercancías especiales o sensibles, es importante incluirlas expresamente, ya que muchas compañías aseguradoras las excluyen por criterios de suscripción o pérdidas.

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